Cuando el conocimiento se ejerce sin humildad, puede resultar perjudicial tanto para el individuo como para la comunidad. Ejemplos históricos abundan, como el caso de científicos cuya falta de ética y modestia llevó a experimentos dañinos. Además, en el ámbito social, las personas arrogantes son menos propensas a aceptar consejos, lo que puede desembocar en malas decisiones y conflictos evitables. [...]