La frase “Pulir una idea hasta que refleje posibilidad” sugiere que toda intuición inicial es apenas un borrador. Como una piedra en bruto, la idea contiene algo valioso, pero aún no lo muestra. Así, el primer destello creativo no basta: es un punto de partida que exige atención constante. Al igual que en los versos atribuidos a Safo de Lesbos (c. siglo VII a. C.), donde una emoción se repite y se depura hasta volverse imagen nítida, aquí la labor consiste en regresar una y otra vez a la misma chispa hasta que empiece a adquirir forma reconocible. [...]