Uniendo estas ideas, la innovadora Martha Graham cambió el mundo de la danza moderna al rechazar la rigidez académica y permitir que sentimientos intensos guiaran el movimiento. Su coreografía buscaba plasmar la vida interior del artista, como se observa en piezas como 'Lamentation' (1930), donde el dolor y la esperanza se materializan en gestos corpóreos. Graham demostró que el alma puede hablar sin una sola palabra. [...]