A lo largo de la historia, figuras como Sócrates han encarnado este principio al permanecer serenos ante la adversidad. Cuando fue condenado a muerte, Sócrates mantuvo la calma y defendió sus ideas, demostrando que la verdadera virtud reside en la integridad personal y la coherencia interna, no en las condiciones externas. Del mismo modo, la vida de Epicteto—marcada por la esclavitud y la dificultad—ilustra cómo el autodominio puede ser fuente de libertad. [...]