En este sentido, la vulnerabilidad cobra un papel crucial. Como argumenta Brené Brown en 'Daring Greatly' (2012), sólo al permitirnos ser vulnerables podemos conectar plenamente con la gama completa de emociones humanas. Las personas que se resguardan del dolor suelen relatar un distanciamiento general no sólo de la tristeza, sino también de los momentos genuinamente felices. [...]