A la luz de ello, la psicología ofrece puentes entre sentir y hacer. El “empathy–altruism hypothesis” de C. Daniel Batson (1991) muestra que la empatía puede motivar ayuda genuina. Sin embargo, el conocido “intention–behavior gap” nos frena; por eso, Peter Gollwitzer propone las “intenciones de implementación” (1999): si X, entonces haré Y. Formular planes concretos (“si veo a una persona mayor en la fila, cederé el turno”) incrementa la acción y reduce la deriva de la buena voluntad. [...]