A continuación, Safo subraya la fuerza de la melodía, que “a menudo despeja el camino”. La música actúa donde el puro razonamiento no alcanza: ordena la respiración, acompasa el corazón y, con ello, suaviza la agitación mental. Platón, en *La República* (c. 375 a. C.), ya describía cómo los modos musicales influían en el carácter y las emociones. De manera semejante, la melodía en Safo limpia el ruido interior, permitiendo que las ideas se asienten y aparezca una senda más nítida ante nosotros. [...]