Desde este reconocimiento de la mente como espectadora de sus propios procesos, emerge la importancia de la autocrítica. Al observarse a sí misma, la persona intelectual es capaz de detectar sesgos, identificar errores y desafiar sus propios prejuicios. El pensamiento crítico florece en esta dinámica, recordándonos la célebre máxima ilustrada: ‘Sapere aude’, o atrévete a saber, que implica también atreverse a dudar de uno mismo. [...]