Por último, la frase de Martí nos recuerda que pensar bien es una forma de cuidar la vida. Así como el cuerpo agradece cada comida sana, la mente florece con cada acto de atención, curiosidad y estudio. Entre ambos cuidados se teje la dignidad personal y colectiva. Alimentar la mente, entonces, no es un adorno cultural: es el pan de cada día de la libertad. [...]