La intuición poética también tiene asidero físico: quienes están separados contemplan el mismo satélite, aunque lo vean en momentos distintos o con ligera rotación según la latitud. La luz que nos llega de la Luna tarda apenas unos 1,3 segundos, una demora minúscula frente a las horas que impone la geografía. Así, la experiencia común es casi simultánea, recordándonos que la naturaleza ofrece sincronías allí donde la historia abre brechas. [...]