Luego aparece el fundamento biológico: “Un sistema nervioso regulado es tu mayor ventaja competitiva”. En lugar de hablar de fuerza de voluntad o talento, la cita apunta a la base sobre la que todo eso se sostiene: atención, toma de decisiones, recuperación y tolerancia al estrés. Si esa infraestructura falla, el rendimiento se vuelve errático.
En este sentido, la regulación no significa estar “siempre calmado”, sino poder subir la intensidad cuando hace falta y, después, volver a un estado de equilibrio. Esa capacidad de volver —de recuperarse rápido— es lo que convierte la estabilidad en algo dinámico y funcional, especialmente bajo presión. [...]