Tennyson inicia su reflexión destacando la autorreverencia, una actitud que implica valorar y respetar profundamente la propia dignidad. Esta postura no se basa en la vanidad, sino en el reconocimiento del valor inherente a cada individuo. Así, la autorreverencia actúa como la raíz de nuestras acciones éticas, recordando el consejo socrático de 'conocerse a uno mismo' como fundamento de la virtud (Platón, ‘Apología de Sócrates’). [...]