Después de la filosofía viene la dimensión moral. Cruzar la calle no afecta solo a quien cruza: implica a conductores, peatones, niños que imitan, y servicios que responden a accidentes. Por eso la prudencia cotidiana tiene un costado ético: reduce daños y respeta la convivencia. La predestinación, en cambio, puede volverse una excusa cómoda cuando se usa para diluir obligaciones.
Hawking sugiere que nuestra intuición práctica reconoce esto: actuamos para evitar consecuencias y proteger a otros, porque vivimos en un entramado de relaciones. La risa que provoca la frase nace de ver cómo la ética del cuidado se impone incluso sobre declaraciones absolutas. [...]