Para Marco Aurelio, el éxito no se mide en ovaciones ni en fama pasajera, sino en la solidez interior que descubrimos en los momentos de calma. En lugar de asociarlo con metas externas, el emperador filósofo sugiere mirarlo como una cualidad del carácter. De este modo, lo que importa no es cuánto se nos aplaude, sino qué tan firmes permanecemos cuando el escenario se vacía y quedamos a solas con nuestros pensamientos. [...]