La idea se vuelve más nítida cuando ambas entran en conflicto. Pensemos en quien denuncia una irregularidad en su organización: puede actuar con integridad, pero ganar la reputación de “problemático” o “traidor”. En sentido inverso, alguien puede cultivar una reputación impecable mediante gestos visibles —caridad pública, discursos correctos— mientras oculta prácticas cuestionables.
Este choque revela por qué James distingue propiedad: la integridad puede mantenerse aun cuando la reputación se deteriore, y esa posibilidad es crucial en decisiones difíciles. La frase, entonces, funciona como recordatorio para sostener el centro moral cuando el entorno social recompensa lo superficial. [...]