A continuación, la imagen de “pequeñas luces” reivindica los actos repetidos que, por modestos, a menudo se subestiman: reuniones puntuales, datos abiertos, retroalimentación honesta, reconocimientos discretos. Esas prácticas, sostenidas en el tiempo, generan confianza y previsibilidad, condiciones previas a cualquier transformación. En lugar de gestos grandilocuentes y efímeros, el liderazgo con propósito serenamente compuesto cultiva un ritmo humilde y estable que compone hábitos colectivos. Con el tiempo, lo constante se vuelve contagioso. [...]