Si la audacia es decir “sí”, lo liberador es lo que ocurre después: se afloja la tensión de querer que el presente sea otro. En la práctica, muchas personas descubren que la mayor parte del sufrimiento cotidiano proviene menos de lo que pasa y más del rechazo mental a que pase. Jon Kabat-Zinn define mindfulness como “prestar atención de manera intencional… sin juzgar” (*Wherever You Go, There You Are*, 1994), y esa actitud abre un espacio donde la experiencia puede existir sin ser inmediatamente condenada.
Con esa perspectiva, el “sí” funciona como un permiso: permiso para sentir, para equivocarse, para estar en proceso. Y al reducir la lucha, aparece una calma que no depende de que la vida se ordene por fin. [...]