Para los estoicos, la virtud representaba el bien supremo, y Séneca, uno de sus máximos exponentes, definió la virtud como ‘razón recta’. Con esta afirmación, Séneca subraya que la virtud no depende de las circunstancias externas, sino de la capacidad humana de razonar y actuar según principios racionales. Así, moralidad y razón se entrelazan en una identidad indisoluble. [...]