No se trata solo de grandes logros o gestas extraordinarias, sino también del disfrute consciente de los pequeños momentos. Thich Nhat Hanh, el monje zen vietnamita, enseña que la felicidad se encuentra en la atención plena: sentir el sol en la piel, escuchar el canto de un pájaro, reír con amigos. Estas vivencias fugaces, a menudo pasadas por alto, son las que verdaderamente colorean nuestra existencia, dándole un sentido más profundo al hecho de estar vivos. [...]