Nietzsche inicia su reflexión recurriendo a la imagen de la serpiente, un animal que solo puede continuar su vida si muda su piel. Este proceso, vital para la serpiente, simboliza el desprendimiento de lo antiguo y la adaptación constante a nuevas circunstancias. Si el animal no puede despojarse de su piel vieja, muere: la renovación no es opcional, sino una necesidad existential. [...]