Eckhart Tolle apunta a una paradoja frecuente: justo cuando alguien cree haber trascendido el ego, puede estar alimentándolo con una identidad nueva y más sofisticada. El “yo ya desperté” no siempre describe una comprensión profunda; a veces es solo una etiqueta que separa a quien la porta del resto.
A partir de ahí, la frase funciona como una advertencia práctica: la espiritualidad puede convertirse en un disfraz del mismo impulso de siempre, el de sentirse especial. La diferencia es que ahora la superioridad no se expresa en logros externos, sino en supuesta conciencia, pureza o iluminación. [...]