Siguiendo este hilo, es imprescindible considerar cómo la educación desempeña un papel fundamental en saciar esa sed de cambio. Freire, en su obra ‘Pedagogía del oprimido’ (1970), argumenta que el proceso educativo debe ser dialógico y liberador, fomentando la reflexión crítica y la acción transformadora. Así, la educación se convierte en la lluvia que revitaliza el lecho seco del alma, facilitando el surgimiento de nuevas posibilidades. [...]