Como en la fábula de Esopo, la tortuga vence porque no se detiene, mientras la liebre se consume en su propia confianza y prisa. Del mismo modo, proyectos personales que nacen en euforia —una “llamarada”— suelen apagarse si no se convierten en rutina. En cambio, 20 minutos diarios de escritura durante meses producen un borrador que diez horas febriles rara vez concluyen. Para sostener ese ritmo, conviene diseñar estructuras que nos faciliten seguir, incluso cuando falte motivación. [...]