La frase de Shikamaru Nara en Naruto condensa una tesis estratégica: la genialidad no consiste en no fallar, sino en acertar cuando el desenlace depende de ello. En lugar de repartir energía en cada bifurcación, concentra la atención en las palancas decisivas. Así, el error deja de ser un tabú y pasa a ser un recurso gestionado: se tolera donde duele poco y se evita donde define el resultado. Este cambio de foco transforma la toma de decisiones de una carrera por la perfección en una coreografía de prioridad. [...]