Sin embargo, llamar “superpoder” al enfoque no implica que sea innato o mágico, sino entrenable. Igual que un músculo, la atención se fortalece con práctica y se debilita con el uso constante de estímulos breves. Esta perspectiva cambia el relato: no se trata solo de fuerza de voluntad, sino de diseñar entrenamiento y condiciones.
De hecho, muchas personas notan el contraste cuando pasan de un día saturado de interrupciones a una mañana protegida de ruido digital: al principio cuesta, pero luego aparece una claridad mental que parecía perdida. Esa experiencia cotidiana confirma que el foco sostenido puede recuperarse si se lo trata como una habilidad. [...]