Asimismo, la psicología contemporánea describe un mecanismo afín. Bryant y Veroff, en Savoring: A New Model of Positive Experience (2007), muestran que detenerse, nombrar y compartir una vivencia agradable la intensifica y prolonga. Esta práctica —saboreo— convierte destellos en recursos emocionales: al recrear mentalmente la escena, incorporar detalles sensoriales y comunicarla, el sistema atencional refuerza su huella. De este modo, el “cantar” de Safo no es solo metáfora poética, sino entrenamiento de la percepción: lo fugaz se vuelve guía porque la conciencia lo ancla y lo vuelve a encender cuando arrecia la noche. [...]