Aceptar la posibilidad de estar equivocado requiere humildad, virtud que Thich Nhat Hanh ubica en el centro de toda transformación personal y colectiva. Al igual que Sócrates en la antigua Atenas, quien afirmaba 'solo sé que no sé nada', mostrarse vulnerable y abierto a otros puntos de vista es necesario para el crecimiento individual y el florecimiento del diálogo auténtico. [...]