El crecimiento no es solo una idea; se siente físicamente: tensión, cansancio, inquietud. Es la adaptación en marcha, como cuando una persona cambia de trabajo y las primeras semanas llega agotada por el esfuerzo de procesar reglas, nombres y expectativas nuevas. Con el tiempo, lo que era intenso se vuelve rutinario.
Así, la frase funciona como recordatorio de paciencia: la incomodidad inicial no predice el resultado final. Más bien señala que el sistema está recalibrándose y que la familiaridad—esa comodidad que buscamos—se construye a través de repetición y exposición. [...]