Una vez definido, el estilo personal trasciende lo íntimo para convertirse en una marca reconocible. El cine expresionista de Welles, por ejemplo, es identificable por su uso dramático de la luz y el encuadre, detalles que lo distinguen entre otros cineastas. Esta capacidad de ser reconocible, más allá de la autorreferencialidad, construye un puente con el público y crea comunidad en torno a la obra. [...]