Además, “profundamente” sugiere que el caos no es superficial ni caprichoso: nace de una vida interior rica, tal vez contradictoria, pero auténtica. En vez de prometer coherencia perfecta, Stein propone una identidad no lineal, hecha de cambios, impulsos, memorias y descubrimientos.
Esto desplaza el ideal de la personalidad “bien organizada” hacia otro ideal: el de una persona que se permite complejidad. La frase, entonces, no celebra la confusión por sí misma, sino la honestidad de no reducirse para ser aceptable. [...]