A lo largo de la historia, los actores políticos han recurrido al idealismo para legitimar sus acciones. Por ejemplo, en El Príncipe (1513), Maquiavelo advierte que los gobernantes suelen apelar a virtudes públicas para justificar estrategias orientadas al control y la supervivencia en el poder. Al presentarse como defensores de grandes causas, enmascaran aspiraciones personales bajo la apariencia de bien común. [...]