Asimismo, la congruencia entre lo que decimos y hacemos es esencial para mantener la integridad. En El principito de Antoine de Saint-Exupéry, se advierte la desconexión entre los discursos vacíos y el comportamiento real de los adultos; Franklin, con su máxima, invita a superar esa contradicción. Este principio ético, transversal a todas las culturas, sostiene que la fiabilidad de una persona se verifica mediante la acción sostenida, no por el ingenio verbal. [...]