A partir de aquí, “vaciar mentes y llenar vientres” no aboga por la estulticia, sino por priorizar suficiencia material y sencillez interior. Cubiertas las necesidades básicas, disminuye la ansiedad que vuelve astuto al deseo. “Fortalecer los huesos” alude a robustez y hábitos sobrios: un cuerpo firme y una vida suficiente crean ciudadanos menos manipulables por la codicia. Así, la energía social se redirige de la ostentación a la estabilidad cotidiana, sellando la alianza entre bienestar y serenidad. [...]