Sin embargo, planificar en exceso puede derivar en parálisis por análisis. En entornos complejos, la ilusión de precisión sofoca la acción y hace frágil el plan. Una alternativa es diseñar márgenes: buffers de tiempo y presupuesto, hitos de decisión y opciones de salida. La lógica ‘antifrágil’ de Nassim N. Taleb en Antifragile (2012) sugiere exponerse a variabilidad controlada para aprender sin arruinarse.
En la práctica, limite el tiempo de plan a un porcentaje del total (por ejemplo, 10–15%), valide supuestos con pruebas baratas y mantenga una lista de ‘acciones mínimas viables’ que permitan avanzar sin esperar información perfecta. [...]