Reescribir Expectativas Para Liberar Nuestra Propia Vida

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Reescribe lo que otros esperan de ti; el nuevo borrador puede liberar una vida entera — Simone de Be
Reescribe lo que otros esperan de ti; el nuevo borrador puede liberar una vida entera — Simone de Beauvoir

Reescribe lo que otros esperan de ti; el nuevo borrador puede liberar una vida entera — Simone de Beauvoir

El peso invisible de lo que esperan de ti

Simone de Beauvoir alude a una cárcel silenciosa: las expectativas ajenas que asumimos como si fueran naturales. Desde la infancia, familia, escuela y cultura nos dictan quién deberíamos ser, qué desear y hasta cómo amar. Poco a poco, esas voces externas se confunden con la propia, de modo que obedecerlas parece libertad cuando en realidad es hábito. Así, antes de cambiar nada fuera, la cita nos invita a mirar adentro y reconocer cuánto de lo que hacemos responde a un guion no escrito por nosotros, pero actuado a diario como si no hubiera alternativa posible.

Reescribir como acto de autoría existencial

Al hablar de “reescribir”, de Beauvoir propone algo más profundo que una simple rebeldía: sugiere recuperar la autoría sobre el propio relato. En obras como *El segundo sexo* (1949), ella muestra cómo muchas vidas femeninas han sido narradas por otros, reducidas a roles prefijados. Reescribir lo que otros esperan de ti implica revisar esas narraciones, tachar frases heredadas y añadir capítulos propios. No se trata de negar todo lo recibido, sino de elegir conscientemente qué conservar y qué transformar, como quien edita un manuscrito hasta reconocer por fin su propia voz en cada línea.

El nuevo borrador como posibilidad de futuro

Cuando la cita habla de “el nuevo borrador”, señala que nuestra identidad no está terminada: somos texto en proceso. Esto abre una perspectiva liberadora, porque si las expectativas ajenas fueron aprendidas, también pueden desaprenderse. Del mismo modo que un editor abre un archivo para revisarlo, cada decisión cotidiana es una oportunidad de reescritura: cambiar de trabajo, salir de una relación asfixiante o estudiar algo diferente se vuelven frases nuevas en la historia personal. Así, el futuro deja de ser repetición del pasado y se convierte en un espacio donde lo posible se reabre.

Liberar una vida entera: de la obediencia a la elección

De Beauvoir afirma que este cambio puede “liberar una vida entera” porque desplaza el eje de la obediencia a la elección. En términos existencialistas, como ella y Sartre defendieron, no hay esencia fija que nos determine: somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros. Por eso, cuando dejamos de vivir para cumplir mandatos ajenos y empezamos a actuar según lo que consideramos valioso, la vida ya no es un deber continuo, sino un proyecto. Incluso las renuncias adquieren otro sentido: ya no son sacrificios impuestos, sino decisiones tomadas con la conciencia de que siempre podríamos haber escogido distinto.

El riesgo y la responsabilidad de ser libre

Sin embargo, reescribir expectativas no es un gesto cómodo: entraña riesgo y responsabilidad. De Beauvoir insistía en que la libertad verdadera nunca es solo interior; debe encarnarse en elecciones concretas, muchas veces desagradables para quienes preferirían vernos adaptados. Romper con carreras, parejas o creencias heredadas puede provocar conflicto, pero también inaugura vínculos más honestos, donde ya no fingimos ser lo que se espera. En ese tránsito, descubrir que otros también viven presos de expectativas abre la puerta a solidaridades nuevas, donde cada quien se reconoce como autor inacabado de su propia vida.

Continuar escribiendo: una tarea que nunca termina

Finalmente, la imagen del borrador sugiere que la libertad no es un estado que se alcanza una vez y para siempre, sino una tarea continua. A lo largo del tiempo, aparecerán nuevas voces que intenten dictar el guion: modas, dogmas, miedos o logros pasados. Volver una y otra vez al texto de nuestra vida, revisarlo críticamente y atreverse a corregirlo mantiene viva la promesa de la cita. Así, reescribir lo que otros esperan de ti no es un gesto aislado, sino un estilo de vida: el de quien decide no ser personaje de una historia ajena, sino autor responsable de la propia existencia.