Del Pensamiento Dudan­te A La Acción Asombrada

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Pasa la página de la duda y escribe el párrafo que te asombre. — Marco Aurelio
Pasa la página de la duda y escribe el párrafo que te asombre. — Marco Aurelio

Pasa la página de la duda y escribe el párrafo que te asombre. — Marco Aurelio

Marco Aurelio y la invitación a actuar

En esta breve exhortación, Marco Aurelio condensa el núcleo del estoicismo práctico: no quedarse atrapado en la vacilación y dar un paso decidido hacia la acción significativa. Como en sus *Meditaciones* (c. 180 d.C.), escritas para sí mismo como ejercicios espirituales, el emperador-filósofo propone un movimiento interior: dejar atrás la parálisis de la duda y avanzar hacia la creación de algo valioso. Así, la frase no es un adorno literario, sino una instrucción de vida dirigida a quien se deja consumir por cavilaciones interminables.

La duda como página que debe pasarse

Al hablar de “pasar la página de la duda”, la imagen sugiere que la incertidumbre es un capítulo necesario, pero no un lugar para habitar indefinidamente. Tal como Séneca advertía en sus *Cartas a Lucilio*, el exceso de deliberación puede disfrazarse de prudencia cuando, en realidad, es temor a vivir. La metáfora del libro recuerda que la mente puede quedarse releyendo la misma hoja, repasando miedos y objeciones, en vez de avanzar en la historia propia. Así, Marco Aurelio invita a tratar la duda como tránsito, no como destino final.

El párrafo que te asombre: crear sentido

Cuando Marco Aurelio habla de “escribir el párrafo que te asombre”, desplaza el foco desde lo que no sabemos hacia lo que podemos crear. No se trata solo de producir palabras, sino de gestar actos, decisiones o proyectos que, al mirarlos después, provoquen una mezcla de respeto y asombro hacia uno mismo. En la tradición estoica, el asombro no viene de la suerte externa, sino de la coherencia interna: como en Epicteto, que en sus *Disertaciones* subraya que la verdadera grandeza está en vivir de acuerdo con la propia naturaleza racional y virtuosa.

Del pensamiento circular al movimiento creativo

La transición de la duda al asombro implica un cambio de modo mental: del análisis repetitivo al movimiento creativo. Primero damos vueltas a posibles errores, críticas y fracasos; luego, cuando “pasamos la página”, aceptamos que la claridad perfecta nunca llegará y que solo la acción pondrá a prueba nuestras ideas. En este sentido, la frase dialoga con la máxima moderna de que “la perfección es enemiga de lo bueno”: en lugar de esperar la certeza absoluta, se propone escribir el siguiente renglón de la propia vida, incluso con miedo, dejando que la experiencia misma corrija el texto.

Asombrarse de uno mismo como disciplina estoica

Lejos de promover un narcisismo vacío, el llamado a escribir un párrafo que asombre apunta a cultivar una autoexigencia serena: obrar de tal modo que, al recordar nuestras decisiones, podamos sentir admiración en lugar de vergüenza. Marco Aurelio, que gobernó en tiempos de guerras y pestes, se exigía en sus *Meditaciones* responder a la adversidad con justicia, templanza y coraje. Así, el asombro buscado no es espectacularidad externa, sino integridad interna. De ese modo, la frase se vuelve una brújula: que cada día añada una línea a nuestra historia que merezca, al menos ante nuestros propios ojos, ser leída de nuevo.

Convertir cada día en una nueva página

Finalmente, entender la vida como un libro que se escribe día a día nos permite reconciliarnos con la imperfección de los capítulos anteriores. Pasar la página de la duda no borra errores pasados, pero los coloca en perspectiva: sirven de prólogo al párrafo que aún está por escribirse. Igual que los ejercicios diarios de Marco Aurelio, que revisaba sus fallos para mejorar al día siguiente, esta metáfora propone una práctica continua: aceptar la sombra de la incertidumbre, dar un paso más y dejar que la historia avance. Así, cada jornada ofrece la oportunidad de escribir, con actos concretos, una línea que nos sorprenda por su valentía y honestidad.