Pintar Metas Audaces Y Vivir Su Realidad

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Pinta tus metas con colores audaces; luego vive como si ya fueran realidad. — Vincent van Gogh

La metáfora del lienzo interior

La frase de Van Gogh nos invita primero a imaginar nuestra vida como un lienzo en blanco. “Pintar tus metas con colores audaces” sugiere que no basta con desear vagamente un futuro mejor: hace falta trazar imágenes claras, intensas y casi palpables de lo que queremos ser y lograr. Así como en sus cuadros los amarillos y azules vibran sin miedo al exceso, también nuestras metas han de destacarse con definición y valentía, sin el gris de la duda ni el tono apagado de las expectativas ajenas. De esta forma, el lienzo interior se convierte en una obra en proceso, no en un simple boceto olvidado en la mente.

La audacia como antídoto contra la mediocridad

A partir de esa metáfora, la idea de “colores audaces” nos confronta con el miedo a desear demasiado. Muchas veces elegimos objetivos pequeños para evitar la frustración, pero Van Gogh, que pintó girasoles gigantes y cielos turbulentos, nos sugiere lo contrario: soñar en grande es ya un acto de rebeldía. Al atrevernos a formular metas ambiciosas —cambiar de profesión, escribir un libro, emprender un proyecto social— rompemos con la inercia de la mediocridad. Así, el primer trazo audaz en el lienzo de la vida es permitirnos querer algo que, de entrada, parece más grande que nosotros mismos.

Vivir como si: el poder del presente

Sin embargo, el mensaje no se queda en la fantasía visual; da un paso decisivo al decir: “luego vive como si ya fueran realidad”. Esto alude a un cambio de identidad en el presente: no esperar a “ser exitoso” para actuar como tal, sino comportarse hoy como la persona que habrá alcanzado esa meta. En psicología, enfoques como la terapia narrativa muestran que cambiar la historia que nos contamos sobre quiénes somos modifica nuestras acciones diarias. De manera similar, Van Gogh nos empuja a habitar desde ya la versión de nosotros mismos que deseamos, dejando que cada gesto cotidiano sea coherente con ese futuro pintado.

Coherencia entre visión y acción diaria

Al vivir como si ya fuera realidad lo que anhelamos, surge la necesidad de coherencia. No se trata de fingir éxito, sino de alinear hábitos, decisiones y prioridades con la imagen que hemos pintado. Si la meta es ser artista, por ejemplo, actuar “como si” implica dibujar cada día, mostrar el trabajo, aceptar críticas; si es vivir con más calma, significa decir no a compromisos que abruman. Tal como un pintor vuelve una y otra vez al cuadro para añadir capas, también nosotros vamos construyendo la obra a través de microelecciones diarias. Así, la audacia del color se traduce en disciplina silenciosa.

Aceptar el proceso, no solo el resultado

Con todo, la historia de Van Gogh recuerda que el valor no reside únicamente en la meta consumada, sino en la entrega al proceso. Él no vio en vida el reconocimiento que hoy recibe su obra, pero continuó pintando con la misma intensidad, como si sus cuadros ya fueran necesarios para el mundo. Esta actitud sugiere que “vivir como si” significa otorgar sentido presente a nuestros esfuerzos, independientemente de la aprobación externa. De ese modo, el camino hacia la meta deja de ser un simple trámite y se convierte en la verdadera obra maestra: una vida coherente, valiente y llena de color.

Transformar la identidad a través de la creatividad

Finalmente, la frase encierra una invitación a usar la creatividad como motor de transformación personal. Al pintar metas vívidas y encarnarlas desde ahora, dejamos de vernos como espectadores pasivos y empezamos a reconocernos como autores de nuestro destino. Del mismo modo que Van Gogh deformaba la realidad para expresar su verdad interior —como en “La noche estrellada” (1889)—, nosotros podemos “deformar” las viejas narrativas limitantes para dar paso a una identidad más amplia. Así, cada elección creativa en nuestra forma de vivir refuerza la idea central: la vida no solo se contempla, se pinta y se habita con la misma valentía con la que se toman los pinceles.