Caminar Sin Perfección: El Poder De Decidir

Actúa con determinación, no con perfección, y el camino se desplegará bajo tus pies. — Mary Anne Radmacher
El sentido de actuar con determinación
La frase de Mary Anne Radmacher nos invita a comprender que el verdadero motor del cambio no es la perfección, sino la determinación. En lugar de esperar el momento ideal, el plan impecable o la seguridad absoluta, propone dar pasos firmes con lo que tenemos hoy. Así, la acción decidida se convierte en una brújula más confiable que el análisis interminable. Esta perspectiva desplaza el foco desde el miedo a equivocarse hacia la voluntad de avanzar, aceptando que el aprendizaje aparece precisamente al movernos.
La trampa paralizante de la perfección
Para enlazar esta idea, es necesario mirar la cara opuesta: el perfeccionismo. Lejos de ser una virtud sin fisuras, a menudo funciona como una forma sofisticada de procrastinación. Personas que esperan ‘estar listas’ rara vez comienzan, como ilustran muchos proyectos creativos que nunca salen del cajón por miedo al juicio. Investigaciones en psicología, como las de Brené Brown en “The Gifts of Imperfection” (2010), muestran que el perfeccionismo se asocia con ansiedad y bloqueo, mientras que la valentía de empezar ‘imperfecto’ abre espacio para el progreso real.
El camino que se revela al avanzar
A partir de ahí se entiende el segundo núcleo de la cita: ‘el camino se desplegará bajo tus pies’. Esta metáfora sugiere que muchas soluciones, oportunidades y aliados solo se hacen visibles después del primer paso. Emprendedores, artistas y científicos relatan cómo sus proyectos cambiaron de rumbo tras decisiones iniciales que parecían pequeñas. Igual que en una caminata por la niebla, cada paso revela un tramo más de sendero; del mismo modo, la vida muestra nuevas posibilidades cuando decidimos avanzar, no cuando lo tenemos todo calculado.
Aprender en marcha: error como parte del viaje
Consecuentemente, actuar con determinación implica aceptar el error como componente natural del aprendizaje. Thomas Edison reconocía que cada intento fallido al crear la bombilla era un descubrimiento de cómo no funcionaba, acercándolo al resultado buscado. Esta visión transforma el tropiezo en información valiosa, no en vergüenza. En lugar de medirnos por cuán perfecto es el primer intento, Radmacher nos anima a valorar la capacidad de ajustar el rumbo sobre la marcha, afinando la dirección a partir de la experiencia directa.
Aplicaciones cotidianas: de la idea a la acción
Llevado al día a día, este enfoque se traduce en decisiones concretas: escribir una primera página imperfecta, enviar un currículo sin tener todas las habilidades ‘ideales’ o iniciar una conversación incómoda aun sin las palabras perfectas. Paso a paso, esas acciones delinean un camino que antes no existía. Así, la determinación se practica en lo pequeño y construye confianza para lo grande. Cada avance, por modesto que parezca, confirma el mensaje de la cita: es caminando con decisión como la ruta vital se dibuja frente a nosotros.
Cultivar una mentalidad de progreso continuo
Finalmente, esta filosofía favorece una mentalidad de progreso continuo frente a la ilusión de la obra terminada y perfecta. Al priorizar el movimiento sobre la impecabilidad, aprendemos a revisar, mejorar y evolucionar de forma iterativa, como hacen los equipos que trabajan con versiones beta y actualizaciones constantes. De este modo, la vida se vive como un proceso en expansión, no como un examen definitivo. Actuar con determinación, entonces, no es conformismo, sino la elección deliberada de crecer en acción, dejando que el camino se vaya creando con cada paso consciente.