Moldear la vida con firmeza y apertura interior

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Sigue moldeando tu historia con manos firmes y el corazón abierto. — Paulo Coelho
Sigue moldeando tu historia con manos firmes y el corazón abierto. — Paulo Coelho

Sigue moldeando tu historia con manos firmes y el corazón abierto. — Paulo Coelho

La metáfora de la vida como obra en proceso

La frase de Paulo Coelho nos invita primero a imaginar la vida como una pieza de arcilla aún húmeda, siempre susceptible de ser transformada. No se trata de un destino ya esculpido, sino de un proceso continuo de modelado en el que cada decisión deja una huella. De este modo, la existencia se parece más al taller de un artesano que a una vitrina de piezas terminadas. Esta metáfora recuerda a las tradiciones filosóficas que conciben al ser humano como un proyecto inacabado: en lugar de ser prisioneros de lo que fuimos, somos coautores de lo que podemos llegar a ser.

Manos firmes: decisión, disciplina y límites

Cuando Coelho habla de “manos firmes”, alude a la capacidad de sostener un rumbo con decisión y disciplina. Así como un alfarero debe controlar la presión para que la vasija no se deforme, también nosotros necesitamos claridad de propósito para no diluirnos en la duda. Esta firmeza no implica rigidez ciega, sino una fuerza serena que permite decir sí y también no cuando es necesario. A través de esa constancia, los proyectos se consolidan y los valores se vuelven forma concreta, tal como la arcilla adopta la figura que el artesano le imprime con paciencia.

Corazón abierto: vulnerabilidad y aprendizaje continuo

Sin embargo, unas manos hábiles no bastan sin un “corazón abierto”. Esta expresión introduce la dimensión afectiva: la disponibilidad para sentir, aprender y dejarse sorprender. En lugar de encerrarse en la autosuficiencia, un corazón abierto reconoce sus límites y se permite la vulnerabilidad, del mismo modo que un artista escucha lo que el material le sugiere. Desde la filosofía existencial hasta la psicología humanista de Carl Rogers (On Becoming a Person, 1961), se ha insistido en que solo quien se expone a la experiencia puede transformarse genuinamente.

El equilibrio entre control y entrega

Así, la enseñanza de Coelho cobra sentido pleno en la tensión entre firmeza y apertura. Mantener el control absoluto sería como apretar demasiado la arcilla hasta quebrarla, mientras que entregarse sin dirección equivaldría a dejarla caer sin forma. La vida requiere un delicado equilibrio: decidir un camino, pero admitir correcciones; sostener convicciones, pero revisar prejuicios. Este dinamismo recuerda la idea de “camino del medio” presente en tradiciones como el budismo, donde ni el extremo del apego ni el del abandono conducen a una existencia plena.

Una invitación a la autoría consciente de la propia historia

En último término, “seguir moldeando tu historia” es una invitación a no renunciar nunca a la autoría de la propia vida. Incluso cuando los acontecimientos parecen ajenos a nuestra voluntad, todavía podemos elegir la actitud con la que respondemos, como sugiere Viktor Frankl en El hombre en busca de sentido (1946). De esta forma, manos firmes y corazón abierto se convierten en una brújula doble: la primera orienta la acción, la segunda humaniza el trayecto. Juntas nos recuerdan que nuestra historia no se sufre pasivamente, sino que se escribe, día a día, con conciencia y coraje.