La fe silenciosa que ruge y levanta
Creado el: 25 de agosto de 2025

Levántate a pesar de los gritos que te dicen que no; tu fe silenciosa es un rugido. — Octavia Butler
Levantarse pese al ruido
El enunciado contrasta los gritos que prohíben con la fe que, sin alardes, ruge desde dentro. Sugiere que el poder no radica en superar el volumen ajeno, sino en sostener una convicción que se oye en los hechos. Así, levantarse no es un gesto grandilocuente, sino una perseverancia que, repetida, se vuelve audible en resultados y cambios concretos. Con esta brújula, conviene mirar cómo la imaginación de Octavia Butler encarna ese tránsito del susurro a la acción.
La ética butleriana de la resiliencia
En Parable of the Sower (1993), Lauren Olamina aprende que 'Dios es Cambio' y convierte la adversidad en proyecto comunitario; Parable of the Talents (1998) profundiza esa siembra. El credo discreto de Earthseed, escrito en libretas, termina resonando más que la violencia que lo cerca. Fuera de la ficción, Butler relata en 'Positive Obsession' (en Bloodchild and Other Stories, 1995) cómo una obsesión disciplinada la sostuvo entre rechazos; en sus cuadernos repitió afirmaciones como 'So be it! See to it!'. Ese murmullo sostenido acabó teniendo efecto tangible, como su MacArthur Fellowship (1995). Desde aquí, la psicología ofrece un lente para comprender por qué ese rugido interior funciona.
Psicología de la fe silenciosa
Albert Bandura mostró que la autoeficacia —la creencia de que uno puede— predice la perseverancia ante el fracaso (1977). Asimismo, los estudios de Carol Dweck sobre mentalidad de crecimiento indican que ver la habilidad como desarrollable amortigua los 'no' externos. La 'fe silenciosa' del enunciado se parece a ese núcleo de expectativas internas que, sin ruido, orienta el esfuerzo continuo. Por ello, más que negar el miedo, lo traduce en práctica sostenida. Y como en Butler, la convicción se vuelve audible cuando produce resultados observables que arrastran a otros.
Del credo a la acción diaria
Las intenciones de implementación —planes del tipo 'si X, entonces haré Y'— aumentan la probabilidad de actuar bajo presión (Peter Gollwitzer, 1999). Butler misma protegía rituales de trabajo y horarios de escritura; ese marco convierte el susurro interno en hábito que, acumulado, hace ruido. En Parable of the Sower, la protagonista transforma aforismos en tareas: aprender, registrar, enseñar, construir. Así, el rugido no sale de la garganta, sino de la consistencia cotidiana que vuelve inevitable lo que parecía improbable.
Vencer los 'no' internos y externos
Los gritos pueden venir de fuera y de dentro. La amenaza del estereotipo reduce el desempeño al activar prejuicios (Steele y Aronson, 1995), mientras que el diálogo interno hostil amplifica el ruido. Frente a ello, tejer comunidades de apoyo —como las redes que imagina Earthseed— y aplicar prácticas de autorregulación (llevar un diario, reencuadrar metas) atenúan el volumen. De este modo, no se trata de callar a los demás, sino de afinar la propia frecuencia hasta que el 'no' ajeno deja de dictar el compás.
Un legado práctico y esperanzador
En última instancia, la frase invita a levantarnos con una fe que no necesita micrófono porque trabaja. Butler nos legó personajes y hábitos que prueban que la constancia discreta puede ser atronadora: Kindred (1979) ya mostraba cómo la determinación íntima sostiene a Dana frente a fuerzas abrumadoras. Si cada día añadimos una línea, un aprendizaje, un gesto de cuidado, el rugido se acumula. Entonces, aun rodeados de negaciones, la vida entera pronuncia un sí.