Perdonar para avanzar más allá del miedo

Incorpora el perdón a tus pasos y camina más allá del miedo de ayer. — Desmond Tutu
El paso valiente que propone Tutu
Desmond Tutu invita a incorporar el perdón al propio caminar, no como olvido ingenuo, sino como una forma de recuperar el paso perdido por el miedo. Al decir “camina más allá del miedo de ayer”, sugiere que el pasado pesa, pero no manda; el perdón es la llave que afloja ese grillete para que la marcha continúe. Así, la frase no niega el dolor: lo reconoce y, precisamente por ello, lo transforma en impulso de futuro.
Ubuntu y el perdón como práctica pública
A continuación, Tutu enraíza su visión en el Ubuntu: “yo soy porque nosotros somos”. Esta ética se volvió tangible en la Comisión de la Verdad y Reconciliación de Sudáfrica (1996–1998), que él presidió. Allí, víctimas y perpetradores narraron lo innombrable para abrir un espacio a la responsabilidad y al perdón; Tutu relata cómo, tras una confesión sincera, una madre abrazó al asesino de su hijo, elevando la dignidad por encima del rencor (Tutu, No Future Without Forgiveness, 1999). Ese gesto no borró la injusticia, pero movió a todos un paso más allá del miedo compartido.
Lo que el perdón es y lo que no es
Asimismo, conviene precisar: perdonar no equivale a justificar, olvidar o reconciliarse automáticamente. Es, más bien, una decisión de soltar la deuda emocional para no seguir alimentando el agravio. La investigación psicológica indica que esta elección reduce la rumiación y el estrés, favoreciendo la salud mental y física (Toussaint, Worthington & Williams, Forgiveness and Health, 2015). Everett L. Worthington Jr. subraya que el perdón no borra límites ni consecuencias, pero sí limita el control del pasado sobre el presente; por eso libera energía para actuar con mayor claridad.
Del miedo de ayer a la agencia de hoy
Sin embargo, el miedo no desaparece por decreto: nace de memorias que el cuerpo y la mente guardan con tenacidad. La recuperación implica nombrar el daño sin quedar fijados a él, lo que la clínica del trauma describe como integrar la historia sin revivirla (Judith Herman, Trauma and Recovery, 1992). En esa integración, el perdón opera como reencuadre: pasa de “lo que me hicieron define lo que puedo” a “lo que elijo hacer redefine quién soy”. Así, el pasado deja de dictar la marcha, y el hoy recupera su agencia.
Herramientas para caminar con perdón
Para sostener ese avance, prácticas concretas ayudan. El método REACH de Worthington guía cinco movimientos: Recordar el agravio, Empatizar con la humanidad del otro, ofrecer un Regalo altruista de perdón, Comprometerse con la decisión y Mantenerla cuando el dolor regrese. A esto se suman cartas no enviadas, rituales comunitarios de reconocimiento y respiraciones que desactivan la reactividad. De este modo, la intención se convierte en hábito, y el hábito en un nuevo modo de andar.
Perdón, justicia y límites saludables
Finalmente, caminar más allá del miedo exige alinear perdón y justicia. La justicia restaurativa —que Tutu defendió y Howard Zehr sistematizó en Changing Lenses (1990)— busca reparar daños y reconstruir vínculos sin renunciar a la responsabilidad. Perdonar puede coexistir con denuncias, reparación y límites firmes; no obliga a la reconciliación cuando esta es insegura. Al unir compasión y rendición de cuentas, la comunidad aprende a no repetir el daño y la persona herida recupera su dignidad en movimiento.