Sontag escribió en 'On Photography' (1977) que coleccionar fotografías es coleccionar el mundo: ver es, de algún modo, poseer. La lista de destinos hereda esa tensión entre deseo y apropiación simbólica; convierte lugares en promesas de experiencia. En la era de las imágenes compartidas, el itinerario se vuelve galería potencial y, a veces, espejo de expectativas ajenas. Así, tachar un sitio puede sentirse como completar una imagen de uno mismo. Sin embargo, si mirar es apropiarse, también es responsable elegir cómo se mira. De ahí que el siguiente paso sea revisar la ética del desplazamiento y el riesgo del recorrido por pura casilla marcada. [...]