Ahora bien, ¿por qué “no benevolentes”? Comentarios tempranos, como el de Wang Bi (s. III d. C.), explican que el Tao carece de favoritismos: no premia ni castiga por motivos humanos, sino que deja que cada cosa siga su curso (ziran). Desde esta óptica, la benevolencia sentimental puede distorsionar la medida justa. El principio se articula con el wu wei: actuar sin forzar. Dejar ser no implica desentenderse, sino intervenir sólo cuando la intervención se alinea con la dinámica de las cosas (Daodejing, caps. 2 y 48). [...]