Finalmente, la escritura ofrece una libertad que trasciende lo externo y deviene en liberación interior. Al plasmar sus pensamientos, el escritor se conoce, se desafía y se reinventa. Anne Frank, desde el encierro, encontró en su diario la posibilidad de existir más allá de las paredes. Así, la ‘locura’ de escribir se revela como el pasaporte a una libertad que compensa, con creces, cualquier sacrificio material. [...]