Heidegger formula su célebre idea en la Carta sobre el humanismo (1947): “El lenguaje es la casa del Ser”. No es mero adorno: sugiere que el Ser no se posee ni se define, sino que acontece donde el decir lo deja morar. Así, “casa” nombra el ámbito en que el Ser se hace habitable, y “habitar” describe la manera humana de existir: estando en, y a través de, la palabra. Desde aquí se entiende por qué hablar no es simplemente transmitir datos; es abrir mundo. Esta intuición prepara el paso hacia la pregunta por cómo el lenguaje revela, y también vela, aquello que nos convoca. [...]