A partir de esta imagen, la enseñanza se amplía: todo hábito excesivamente cómodo empobrece la creatividad. Al pedirnos escribir con los pies, la frase nos llama a desmontar rutinas mentales, fórmulas narrativas y voces prestadas. Como en los ejercicios surrealistas de escritura automática, lo esencial es desarmar el control rígido para que aparezcan asociaciones inesperadas, recuerdos ocultos y giros personales. De esta ruptura puede surgir una voz menos pulida pero más auténtica, capaz de decir lo que la corrección censuraba. [...]