A continuación, conviene mirar la mecánica del cambio. William James, en The Principles of Psychology (1890), describe el hábito como el surco por donde corre la conducta: pequeñas repeticiones graban caminos perdurables. Aristóteles lo formuló antes como hexis: nos hacemos justos practicando actos justos (Ética a Nicómaco, II). Por analogía, la valentía se cultiva en microactos: decir “no” con respeto, iniciar una conversación incómoda, cruzar la plaza aunque haya duda. La acumulación diaria, casi sutil, prepara el músculo moral para momentos mayores. Así, lo magnífico no irrumpe sin aviso: se entrena en lo mínimo. [...]