Además, la investigación sobre procrastinación explica por qué no acudimos. Piers Steel (2007) mostró que la demora crece cuando la recompensa es incierta o lejana, mientras que “intenciones de implementación” del tipo si-entonces (Gollwitzer, 1999) reducen la brecha intención–acción: “Si son las 18:00, entonces envío el informe ciudadano.” Los precompromisos y recordatorios sociales, popularizados por Nudge (Thaler y Sunstein, 2008), convierten la asistencia en hábito verificable. Así, pequeños anclajes temporales multiplican la probabilidad de estar presentes. Con todo, la constancia rara vez es individual; por eso, el cuidado y la comunidad sostienen el acudir cotidiano. [...]