Al principio, la frase de Gibran revela una paradoja fértil: al impulsar a otra persona, el sujeto que ayuda también crece. No se trata de una pérdida, sino de una expansión identitaria; al reconocer el valor del otro, ensanchamos la imagen que tenemos de nosotros mismos. Así, la generosidad no disminuye recursos internos: multiplica perspectivas, competencias y sentido de propósito. [...]