Para empezar, la frase de Wells condensa una ley sobria: la vida persiste solo si cambia al ritmo de su entorno. El “imperativo inexorable” no es una amenaza, sino un recordatorio de que estabilidad y movimiento no se excluyen; la continuidad depende de la renovación. En ese marco, adaptarse no equivale a rendirse, sino a recalibrar, aprender y recomponer identidades para seguir actuando con eficacia. [...]